Alguien me ha comentado que, tras leer el título del blog, no ha conseguido hacerse una idea de lo que puede encontrar en él.
¿Por qué "Entre brumas de trastienda"?. Pues porque así es como me siento yo: igual que le ocurre a quien entra en una trastienda donde la bombilla no funciona y sólo cuando se filtra un pequeño rayo de luz puede ver, con mayor o menor nitidez, algo de lo que hay en ella.
Eso me pasa a mí en relación con el ser humano.
Siento una bruma ante mí que me impide entender muchísimas cosas de él -de mí misma, como parte de él-. Y, a veces, hay algo de las acciones, reacciones, emociones que sentimos que, de repente, consigo ver con mayor o menor claridad, y siento la necesidad de plasmarlo de alguna manera.
Y, como no voy con la cámara en ristre a todas partes, esa idea más o menos intuitiva, más o menos cercana a la verdadera realidad que he llegado a captar, la plasmo en imágenes, normalmente simbólicas -sobre todo si se trata de un tema difícil de tratar, porque creo que no es necesario mostrar determinadas cosas de forma cruda, cuando se pueden entender perfectamente de otra manera menos dura-.
Es mi forma de relacionarme con la fotografía... Yo no me considero "fotógrafa", sino solamente una persona que hace fotos para expresarse.
Me gustan todo tipo de fotografías -paisajes, retratos, reportaje, fotografía surrealista, bodegones, ... -, pero yo soy incapaz de mostrar alguna imagen donde no aparezca al menos una persona, ...
Generalmente será mediante una foto, o varias, como intentaré tratar un tema concreto, pero, a veces, usaré para ello imágenes en consonancia con una música y una letra (un video) -como ocurrió en la entrada anterior-.
Y como creo que funciona muy bien eso de que "para muestra un botón", pues ahí voy...
Me contaron la historia de una chica que se trasladó de la ciudad donde vivía, a un pueblo -grande, pero pueblo en definitiva-.
Esta chica tuvo un niño, y, como, tanto las calles como las aceras, eran muy estrechas, decidió que, en lugar de sacar de paseo a su niño en el típico cochecito de bebé, lo iba a hacer metidito en una mochila que colgaba de sus hombros: de ese modo, si se encontraba cansado se podía apoyar en el cuerpo de ella, y si estaba activo, tenía espacio para mirar lo que había a su alrededor.
Años más tarde, cuando ya se relacionaba con las demás madres, en cumpleaños y otro tipo de reuniones, una de ellas le dijo, que la conocían desde que su niño era un bebé porque les llamó mucho la atención su forma de relacionarse con él, y la llamaban "la mamá hippie"...
Ella paseaba a su niño todos los días por lugares diferentes, pero siempre acababa en un parque que le gustaba mucho, porque estaba especialmente equipado para niños chiquitines y, además, tenía bastante vegetación.
Al principio, miraba cómo las demás madres hablaban de sus cosas, se reían, ... cómo los niños corrían, jugaban, ... Pero llegó un momento en que ya todo eso no le llamaba la atención, y se concentró totalmente en su bebé: le hablaba, le cantaba, le hacía sonreír, le mostraba lo que había alrededor -las hojas caídas en otoño, los pajarillos posados que luego alzaban el vuelo, las nubes, ...-, y se balanceaba en el columpio con él encima, mientras le miraba y le hacía cariñitos. Lo que ocurría a su alrededor dejó de tener importancia.
Lo curioso del caso es que todas las mamás y papás son (sois, somos) como esta "mamá hippie" ... Porque todo aquel que tiene un bebé, hace lo que sea necesario para que sea feliz, chorradas incluidas, sin importarle lo que pueda pensar la gente que pueda estar mirando, ...
Porque cuando su bebé sonríe, da igual la forma en la que el mundo gire.